Friday 22nd March 2019,
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El carro diésel no está muerto

El carro diésel no está muerto

¿Crees que el coche diésel está muerto? Pues quizá te equivoques
La transformación de la movilidad dirige las preferencias de los usuarios hacia energías alternativas pero su implantación será lenta.

Las exigencias sobre las emisiones de la Unión Europea y las consiguientes actuaciones políticas y sociales que están provocando, especialmente en las grandes ciudades, dibujan un escenario de incertidumbre y cambio en la automoción durante la próxima década. La consultora KPMG pronostica para los próximos diez años una transformación profunda en la intención de compra de los automovilistas españoles, con un tipo de motorización que se impone con claridad al resto: los propulsores híbridos. Sin embargo, la implantación de las energías renovables no será tan rápida como algunos piensan.
En la actualidad, el parque de turismos en España se estructura en torno a la dualidad de los dos combustibles tradicionales, con un 57% de los automóviles propulsados por gasóleo y el 43% restante por la gasolina. Aunque las ventas de modelos alternativos a este reparto clásico crecen año a año, lo cierto es que su peso en la circulación continúa siendo residual, aunque la tendencia que ya se vislumbra se antoja imparable para los analistas de KPMG. Sin embargo, no significa que los combustibles fósiles vayan de ceder todo su protagonismo en el corto plazo… incluyendo de forma sorprendente el tan denostado diésel.

El actor principal durante la próxima década será, según las estimaciones de la consultora, el coche híbrido convencional, ni siquiera las variantes enchufables. Las razones apuntan a la combinación de una oferta amplia, un precio similar al de modelos equivalentes de combustión simple, su eficiencia especialmente urbana y la facilidad con la que el cliente asimila su utilización y ventajas, incluyendo la recarga autónoma de la batería sin necesidad de conexión a la red eléctrica. Su crecimiento desde este mismo año será firme, para llegar hasta su máxima penetración a partir de 2028.

Diferente se presenta la implantación del eléctrico puro, con muchas incógnitas por resolver en la inmediatez y desafíos mayúsculos antes de que se llegue a generalizar, lo que no se pronostica en modo alguno en un horizonte previo a 2030. A partir de 2025 sí que se adivina un crecimiento apreciable, que se consolidará en el siguiente lustro hasta empezar a competir con los híbridos al final de la década.


Por lo que se refiere a los combustibles tradicionales, desde KPMG apuestan por una decadencia sostenida de la gasolina en los próximos años hasta alcanzar valores mínimos a partir de 2027. El gasóleo también irá perdiendo peso en el reparto de matriculaciones, sin embargo presentará un mejor comportamiento que la gasolina a lo largo del tiempo, con una cierta estabilización en el último trienio del periodo analizado.

La explicación a este fenómeno pasa por la penetración que el diésel seguirá teniendo en zonas donde no existan restricciones severas a la circulación por el tipo de combustible (pequeñas ciudades o el entorno rural), junto con las ventajas económicas que aporta al usuario (incontestables a partir de 15.000 kilómetro al año recorridos) y las mejoras en eficiencia cada día más evidentes en los motores adaptados a las futuras y exigentes normativas de emisiones.

Con todo ello, el dibujo que KPMG realiza sobre el parque automovilístico en España en 2030 es bastante esclarecedor. La mayoría de los coches que seguirán circulando serán los diésel actuales, con una participación del 27%, mientras que a continuación se situarán los híbridos, con una cuota del 20%. Este registro está muy cercano del 19% que corresponderá a los nuevos propulsores diésel de máxima eficiencia (Euro 7), con lo que la presencia de turismos de gasóleo seguirá siendo de casi la mitad del total (46%).

La gasolina acaparará un 24% del parque repartida entre el 13% de las motorizaciones actuales y sólo un 9% para las nuevas con homologación Euro 7. Con tales porcentajes, el resto de alternativas seguirán siendo bastante marginales: el 5% para los híbridos enchufables, el 4% para el gas licuado del petróleo (GLP), el 2% para los eléctricos puros y el 1% para el gas natural comprimido (GNC).

En consecuencia, siempre con la prudencia que requieren estos análisis a largo plazo y, por tanto, sensibles a diferentes factores externos, los motores de combustión seguirán siendo hegemónicos durante la próxima década. Incluyendo en este sentido que los híbridos convencionales basan su funcionamiento en la combinación de una energía eléctrica muy limitada con propulsores térmicos, por lo general de gasolina.

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