Thursday 18th January 2018,
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El carro autónomo: no tan fácil como se pensaba

El carro autónomo: entre la ilusión y la realidad

Esta semana hemos conocido que Lyft, el principal rival de Uber a escala mundial, creará una división específica para el coche autónomo: es gran tendencia que oscila entre el ‘hype’ más absoluto y la promesa de una realidad que transformará por completo la forma en que nos movemos por carretera.

Lyft contratará a más de 100 ingenieros para acelerar su tecnología de vehículos sin conductor, un terreno en el que se adentra algo tarde si miramos a sus potenciales competidores.Sin ir más lejos, Google ha independizado recientemente su proyecto en este terreno en forma de empresa independiente -Waymo-, dando muerte también a su icónico vehículo Firefly para abordar una nueva era de madurez con automóviles más tradicionales y potencialmente comercializables.

Igualmente, Uber ha prometido el oro y el moro, con ingentes inversiones en su coche autónomo e, incluso, osados robos de propiedad industrial a Google que se está dilucidando actualmente en los tribunales norteamericanos. Audi ya está probando sus coches sin conductor en Nueva York, Tesla y su AutoPilot han sido protagonistas de la primera llegada de dispositivos de esta índole -muy humildes aún- a las carreteras de todo el planeta. BMW,, Ford, Volvo y muchas automotrices convencionales también están trabajando a marchas forzadas para dar respuesta a esta nueva tendencia.

MUCHO POR MEJORAR
Precios desorbitados, centenares de incidentes y el debate moral. Sin embargo, el despegue del coche autónomo no está siendo tan sencillo como pudiera parecer. Tesla ha vivido numerosos problemas en este campo, incluyendo varios incidentes (algunos de ellos incluso mortales) por el uso incorrecto del mal llamado autopiloto (ya que no es 100% autónomo, sino pura ayuda a la conducción), cuyo perfeccionamiento ha provocado la dimisión del último responsable del proyecto apenas seis meses después de asumir el cargo.


Según los datos oficiales, .Google registró 124 fallos en 2016 y los Tesla 182.Otro reto pendiente es el precio de estos vehículos sin conductor, en estos momentos totalmente desorbitado e inasumible. En el año 2009, producir uno de estos vehículos autónomos costaba en torno a 75.000 dólares. En la actualidad, esta cantidad se ha reducido de forma notable, pero su coste sigue superando el precio de un coche tradicional, debido principalmente a la incorporación de sensores como Lidar, como ha reconocido incluso Waymo.

A ello debemos unirle dos elementos de base que siempre subyacen a cualquier discusión alrededor de este tema: el debate moral sobre la responsabilidad en caso de un accidente y la ciberseguridad. En este campo, no debemos olvidar que ya se han podido hackear la dirección de los coches conectados, que no autónomos, con tan solo una conexión WiFi. Imagínense los riesgos cuando su conectividad sea total. y la vida de sus ocupantes dependa al 100% de la tecnología susceptible de ser vulnerada.

ILUSIÓN FRENTE A LA ADVERSIDAD

Voces autorizadas adelantan a principios de 2020 el coche autónomoPese a todas estas barreras, lo cierto es que la ilusión por el coche autónomo es inconmensurable. De acuerdo a un reciente estudio, seis de cada diez conductores españoles compraría un coche autónomo sin pestañear, aunque reconocen su preocupación por la seguridad de los dispositivos.

Una ilusión que también se replica al analizar las cifras de mercado que se barajan para estos automóviles de nueva generación: Nissan estima que los coches sin conductor contribuirán con un 0,15% a la tasa de crecimiento anual de Europa en las próximas décadas; con lo que el producto interior bruto europeo será, acumulativamente, un 5,3% más alto en el año 2050 que en la actualidad. ¿En cifras? Unos 17 billones de euros.

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